Ante unas 30 mil personas quedó claro que los músicos son detallistas y cuidan su material en vivo. La banda americana sonó muy bien durante las 25 canciones que ofreció a sus seguidores.
Sin embargo, no se percibió de la misma forma en todos los sectores del estadio. Tal vez un volumen un poco más alto hubiera ayudado con la energía de la banda. Pero a pesar de esto, las voces de Chester Bennington y Mike Shinoda se destacaron en el show junto a su carisma.
En la multitud, se podían distinguir cientos de cámaras y celulares grabando lo que hoy, es un gran recuerdo. Nadie podía dejar de aplaudir, saltar y gritar mientras sonaban temas como "When they come for me" y "No more sorrow". También "Numb", "Crawling" y "Bleed it out" fueron más que agradecidos por los fanáticos.
El momento de mayor intensidad se vivió cuando Chester bajó del escenario a la altura del público y cantó “Breaking the Habit”.
Y, sobre el final, "The Catalyst", corte del último disco, junto con los clásicos "In the End" y "What I´ve done", ocuparon los cuerpos de los asistentes. Los despidieron con elevada energía, aunque, tal vez, no la misma que muchos fueron a buscar.
AUTOR: Martín Quattrone
EDITOR: Ignacio Arenas

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